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BACANAL PELÁGICA EN LANZAROTE

(Visita al Banco de la Concepción)

10 y 11 de septiembre de 2011

 

 

 

“Si puedes soñarlo, puedes hacerlo” (Walt Disney).

 

Después de haber realizado -algunos de nosotros- varias excursiones en barco a corta o media distancia de la costa de Lanzarote, con resultados más bien mediocres, un grupo de birdwatchers capitaneados por Juan Sagardía y Daniel López Velasco nos decidimos a contratar un barco para llevarlo a aguas más lejanas, unas 60 millas en dirección nordeste, hasta el casi desconocido Banco de la Concepción, quizá la última frontera ornitológica de España.

La idea era realizar dos salidas de un día entero cada una, en dos días consecutivos, llegando hasta al menos dos puntos diferentes del Banco, y arrojar allí chum congelado y algo de atrayente oleoso para las aves.

El Banco de la Concepción es una montaña submarina de origen volcánico, de forma más o menos circular, cuya meseta superior se encuentra a tan sólo unos 150 metros de profundidad. Esta meseta desciende en sus márgenes hasta profundidades abisales de manera abrupta por el sur y el este, y más gradualmente por el norte y el oeste, en donde forma una ladera de pendiente más suave. Se trata de una zona muy extensa, alcanzando su diámetro unas 25 millas náuticas. La dinámica de las corrientes marinas provoca que en ciertos puntos del Banco se produzcan afloramientos de aguas frías abisales, lo que da lugar a una gran riqueza de materia orgánica y, por lo tanto, a una buena diversidad faunística y avifaunística.

 

Mapa de situación y batimétrico del Banco de la Concepción. Con marcadores rojos, coordenadas visitadas los dos días. Con marcadores amarillos, observaciones más interesantes.

Durante los dos últimos años, SEO/BirdLife ha llevado a cabo varias campañas de monitoreo de aves marinas en la zona, aprovechando el curso de una investigación biológica mucho más general realizada por varias asociaciones integradas en el proyecto Indemares (www.indemares.es, a cuyos responsables agradecemos los valiosos consejos recibidos). Mediante estos estudios se ha puesto de manifiesto que este lugar es utilizado por diversas especies de aves para alimentarse, aunque los datos son por el momento un tanto imprecisos, a causa de que únicamente se han ido anotando contactos visuales con las aves obtenidos durante los desplazamientos del barco oceanográfico, sin emplear ningún medio para atraerlas.

Hasta ahora, sin embargo, nunca que sepamos se había realizado una excursión pelágica de birdwatching en esta zona y, por lo tanto, nos sentíamos pioneros al organizarla, con todas las satisfacciones e inconvenientes que ello conlleva. Delante de los mapas de los que disponíamos y con la ayuda de cierta información previa, seleccionamos dos zonas del Banco, una en el centro de la ladera oeste, a unos 700 m de profundidad, y otra en el medio de la meseta central, más somera (-250 m), y cruzamos los dedos para tener suerte…

 

Sábado 10 de septiembre de 2011

A las 6.30 h am, aún de noche, con el cielo entre nuboso y despejado, moderado viento del norte y cierto oleaje, nos aventuramos mar adentro 27 valientes.

Cuando amaneció ya habíamos sobrepasado el islote de Alegranza, y las pardelas cenicientas surcaban la superficie del mar en busca de alimento. Al poco rato apareció el primer petrel de Bulwer, escuchándose los primeros gritos de “bimbo” provenientes de las gargantas de los menos versados en estos mares de latitud subtropical.

Pardela cenicienta (Calonectris diomedea).

 

Petrel de Bulwer (Bulweria bulweri).

 

Observando los Bulweria y las Calonectris transcurrieron las siguientes dos horas. De vez en cuando, alguna pardela pichoneta cruzaba lejos, y nos aplicábamos en examinarla para no confundirla con su prima, la pardela chica, la cual podemos decir ya sin tapujos que es el ave marina más difícil de fotografiar de España.

Pocos minutos después de las 10 de la mañana, a unas 40 millas de la costa, ya cerca del Banco, la embarcación surcaba el mar contra el oleaje a unos 12 nudos de velocidad, y la navegación se hacía incómoda debido al vaivén y a las continuas salpicaduras que recibíamos en la cubierta superior.

En estos momentos, Juan Sagardía señala a un paíño que se aproxima por estribor. Sus partes inferiores son blancas, con un reborde oscuro, alguien lo grita como pechialbo. Pero sus partes superiores son negras, y el obispillo blanco, muy bien delimitado. Algo no encaja. Instintivamente Miguel Rouco toma su cámara, que quiere Dios que sea la única de las 15 o 20 que hay a bordo preparada en ese momento, y consigue disparar una ráfaga manteniendo el equilibrio en precario. A prismático el ave es casi idéntica a la que salía en el último número de Birding World, que algunos leímos precisamente ayer, y que constituía la primera cita del Paleártico de paíño ventrinegro. No puede ser, debemos estar sugestionados por la lectura. El maestro Daniel López Velasco habla en voz alta, pero esta vez más tímidamente de lo que acostumbra: ¡Fregetta tropica!. Los más rezagados o desprevenidos aún no han visto el pájaro. Piensan: “ya está el risueño de Dani de cachondeo”· El ave se aleja y, después de 30 segundos, desaparece. Inmediatamente surge la angustia. ¿Alguien ha hecho foto?, por favor, foto, ¿dónde está la foto?... Con poca fe Miguel se sienta a visionar las imágenes de la cámara y comprueba que sólo una tiene el pájaro, pero con tanta suerte que está casi enfocado y en la posición más propicia para su identificación. ¡Lo tengo!, exclama, para satisfacción y regocijo de la marinería… Segunda cita de Fregetta tropica en el Paleártico Occidental… Buen comienzo.

Paíño ventrinegro (Fregetta tropica). Primera cita para España y segunda para el Paleártico Occidental.

 

En cuanto podemos reaccionar paramos el barco y echamos atrayentes al mar, a ver si regresa el Fregetta, pero nuestros esfuerzos son en balde. Tras una hora de espera sólo acuden algunos petreles de Bulwer y los primeros ejemplares de paíño de Wilson y paíño de Madeira, especies que podemos comparar directamente de manera muy didáctica. Continuamos la marcha.

 

Ya dentro del Banco, y una milla antes de llegar a la coordenada que le suministramos al capitán aparece en el horizonte una gran balsa de pardelas cenicientas. Hacia allí nos dirigimos y paramos los motores rodeados de aves. Echamos un bloque congelado de 20 kg de chum al agua, esperamos unos minutos.

En poco tiempo se forma la gran bacanal ornitológica. El chum, preparado con tanto cariño por el maitre Sagardía funciona estupendamente, disgregándose con lentitud, y una multitud de pájaros se congrega en torno a él. Pardelas cenicientas y capirotadas, paíños de Madeira y de Wilson, charranes comunes y árticos. Varios págalos raberos, un pomarino. Y los simpáticos paíños pechialbos, por fin. ¡Qué ganas teníamos de ver uno de estos como Dios manda!.

Así estuvimos tres horas, disfrutando de todas estas aves, fotografiándolas a placer. No me hubiera creído que al final, a los castro ya no les íbamos a hacer ni caso…

Paíño de Madeira (Oceanodroma castro).

 

Paíño de Wilson (Oceanites oceanicus).

 

Paíño pechialbo (Pelagodroma marina).

 

Charrán ártico adulto (Sterna arctica).

 

Págalo rabero (Stercorarius longicaudus).

 

 

A las 3.30 pm emprendimos el regreso, que nos iba a llevar casi 5 horas. Volvimos a ver varios ejemplares de esas especies de vuelta, y de otras como pardela sombría, paíño común, fumarel común, así como también varias cetáceos, peces y tortugas (en general “pescados”, como dice Juan) que nos amenizaron el regreso: cachalote, zifio de Cuvier, delfín mular, rorcual tropical, tiburón martillo, pez luna, pez volador, tortuga boba. Ya llegando, un halcón de Eleonor cruza el mar “Chinijo” entre el Roque del Este y Alegranza.

Zifio de Cuvier (Ziphius cavirostris).

 

Rorcual tropical (Balaenoptera edeni).

 

Tortuga boba (Caretta caretta).

 

Desembarcamos poco después de las 8 pm, algo cansados pero tremendamente satisfechos por las observaciones. Cenamos pescadito, como mandan los canones, todos juntos, y después nos retiramos a descansar.

Participantes   de   la   salida   pelágica   al   Banco   de   la   Concepción   del   sábado   10   de   septiembre   de   2011.   Carlos   Martín,   Xurxo   Piñeiro,  José  Portillo,  Miguel  Rouco,  Rafa  Armada,  Javier  Traín,  Clemente  Álvarez,  Julio,  Jose  Luis  Copete,  Oscar  Llama,  Manuel   Quintana,   Gonzalo   Lage,   Carlos   Gutierrez,   Gorka   Ocio,   Daniel   López   Velasco,   Juan   Sagardía,   Guillermo Rodríguez,   Xavier   Ramirez,   Eduardo  Amengual,  Roberto  Ortiz,  Toni  Alcocer,  Marc Pérez, Jesús  Menéndez,  Attila  Steiner,  Csaba  Lendvai,  Gerardo  y  Claudia.

 

 

Domingo 11 de septiembre de 2011

¡Qué dura es la vida del ornitólogo! Es lo primero que piensas cuando después de un día tan fatigoso suena el despertador de nuevo a las 5 de la mañana. A la misma hora y en parecidas condiciones meteorológicas a las del día anterior, aunque con algo más de oleaje y cielos más despejados, zarpamos del puerto 19 expedicionarios.

Esta vez nos dirigíamos rumbo a las zonas más someras del Banco, situadas también un poco más lejos (60 millas en vez de 50), con la esperanza de ver especies diferentes. En el trayecto de ida las salpicaduras del mar eran aún mayores que las de ayer, pero en esta ocasión todo el mundo tenía la cámara preparada (no sé por qué sería… ). Básicamente fuimos viendo lo mismo, quizá con algo menos de abundancia, hasta que llegamos al punto indicado, 4 horas después.

Paramos en ese punto, a 250 m de profundidad, hoy sin balsa de pardelas, ya que no localizamos ninguna cerca, y arrojamos un bloque de chum al mar vacío, a ver qué pasaba. Casi de inmediato, como por arte de magia, apareció el primer paíño de Madeira y empezó a comer con apetito, con tanto ahínco que parecía como si quisiera llevarse consigo el bloque entero. Poco después un Wilson y, tras él, más Madeiras, charranes, cenicientas, capirotadas… hasta un tiburón martillo al que tuvimos que disuadir para que no se comiera el bloque de chum de un bocado.

Paíño de Madeira (Oceanodroma castro).

 

Pardela capirotada (Puffinus gravis).

 

En plena felicidad pajarística, vemos acercarse a un págalo. Su aspecto es de skua. Pero el bueno de Dani había aleccionado previamente a los marineros… “no hay apenas págalos grandes en estas aguas durante esta época; cualquier págalo con ese aspecto que veamos tiene un 80 % de probabilidades de ser un maccormicki”. Con el corazón en un puño seguimos el acercamiento del ave, que acabó pasando por encima del barco. Pero ya mucho antes había sido identificado: su aspecto, coloración, estructura y muda lo acreditaban como págalo polar, uno de los primeros identificados de forma inequívoca en el Paleártico.

Págalo polar (Stercorarius maccormicki).

 

De nuevo la euforia general, el movimiento errático de los pajareros de proa a popa y de babor a estribor siguiendo los círculos que dibujaba el ave en torno al barco, los gritos de ánimo de Gorka “¡¡aúpa txabalote!!”, y los clics de las cámaras sonando, esta vez sí, como un concierto de cigarras en la noche más calurosa del verano. Bimbazo, pepinazo, matraca, redoble de tambores, embriaguez, descarga dopaminérgica, orgía, bacanal, la ostia en verso… ¡Portillo, tómate otra cerveza!

 

Págalo polar (Stercorarius maccormicki).

 

Págalo polar (Stercorarius maccormicki) dcha, junto a págalo pomarino (Stercorarius pomarinus), izq.

 

Pero aún había más. Tras desaparecer y reaparecer varias veces, de repente comprobamos que el págalo no está sólo, tiene un compañero, algo más rubio, posado en el mar un poco más lejos. En un momento se juntan y podemos retratarlos a ambos en el mismo fotograma. ¿Qué más se puede pedir?. ¿Que posen junto a un pomarino? Pues marchando. Dos maccormicki y un pomarino comiendo chum congelado a 60 millas de la costa. Alegría, pidan ustedes por esa boquita…

Largo tiempo disfrutando de los págalos polares, quizás los más fotografiados de la historia, alucinados por sus continuas pasadas alrededor de nosotros. Después de dos horas ya son casi como de la familia.

Saciada nuestra sed pagalera tomamos rumbo oeste y volvemos a parar 6 millas más adelante; arrojamos el resto del chum. Aquí aparecen los paíños pechialbos, que pasan ya desvengorzados al lado del navío, junto a los Wilson, Bulwer, Madeiras, charranes comunes y árticos. Ya no sabemos a dónde mirar.

 

 

Paíño pechialbo (Pelagodroma marina).

 

Paíño de Madeira (Oceanodroma castro).

 

Págalopomarino (Stercorarius pomarinus).

 

Págalo rabero (Stercorarius longicaudus).

 

A las 3.30 pm emprendemos otra vez la vuelta, oteando el horizonte en busca de los que faltan: la pardela chica y el Pterodroma, pero estas dos especies no están, quizá vagan dispersas en esta época por el Atlántico norte. Tendrán que esperar a la próxima excursión, en junio; de momento nos damos por satisfechos con lo que hemos visto. A la salida del Banco nos cruzamos con otra balsa de pardelas que evolucionan conjuntamente con una gran manada de unos 150 delfines moteados, y disfrutamos de ellos durante unos minutos. También pardelas pichonetas, sombrías, falaropo picogrueso, págalos raberos…

 

Delfín moteado (Stenella frontalis).

 

Pardela pichoneta (Puffinus puffinus).

 

Págalo rabero (Stercorarius longicaudus). Juvenil.

 

Y ya para rematar la excursión, pidiendo por la boquita, como decíamos antes, pues vamos a pedir que aparezca otro maccormicki (*), unas 15 millas antes de alcanzar la costa. Esto es increíble. ¿No era el págalo polar una rareza extrema? Toma candela. Como decía Carlos Martín, no hay ave que haya pasado tan rápidamente de “primero o segundo para España” a “escaso pero regular”…

(*) en el momento de la publicación del texto la identificación de este págalo está en revisión, por lo que sería mejor por ahora denominarlo Stercorarius maccormicki/antarctica.

Págalo sp. (Stercorarius maccormicki/antarctica).

 

Desembarque, cenita marinera de rigor entre pecho y espalda y de nuevo a la cama. Mañana hay que volver a casa.

Pero antes, por la mañanita, habrá que darse una vuelta por la isla para ver las hubaras en Puerto Calero y los dos correlimos canelos del campo de golf de Tías, que siguen estando a güevo y casi te pasan entre las piernas si te quedas quieto y sin hablar.

Así es como permanecemos aún casi todos los participantes en esta histórica y singular escapada, que sin duda marcará un punto de inflexión en la ornitología marina española. Muchos ya estamos contando los días que faltan para la próxima.

Llegando a la costa norte de Lanzarote, al atardecer.

 

Participantes  de  la   salida  pelágica   al  Banco  de  la  Concepción  del  domingo  11  de  septiembre  de  2011.  Gonzalo  Lage,  Gorka   Ocio,  Manuel  Quintana,  Jesús  Menéndez,  Carlos  Martín,  Juan  Sagardía,  Oscar  Llama,  Roberto  Ortiz,  Clemente  Álvarez,  Daniel   López  Velasco,  Miguel   Rouco,  Xurxo  Piñeiro,  José   Portillo,  Rafael   Mas,  Gemma,  Carlos  Gutierrez,  Javier  Traín,  Steve   Nicoll  y   Eduardo  Amengual

 

Correlimos canelo (Tryngites subruficollis). Campo de golf de Tías (Lanzarote).

 

Morito (Plegadis falcinellus). Primera cita en la isla de Lanzarote. Campo de golf de Tías.

 

 

 

 

Entradas anteriores:

 

-Bacanal pelágica en Lanzarote. Septiembre 2011

-Bebederos de Castilla. Verano 2011

-Viaje ornitológico a Turquía. 25 mayo a 5 junio 2011

-Trío de polluelas y otras cosas. 16-17 abril 2011

-A los dos lados del estrecho. 19-21 marzo 2011

-Cerca de casa (Monfragüe y Arribes), febrero-marzo 2011

-El Ryan-Air de Girona, 22 y 23 de enero 2011

-Tenerife-Lanzarote, del 6 al 10 de enero 2011

-Baldaio y Lago, 5 y 6 de dciembre 2010

-Miscelánea otoño 2010

-Jordania, septiembre 2010

-Viaje ornitológico a Perú. julio-agosto 2010

-Excursión pagalera, septiembre 2010

-Pirineo catalán, perdiz nival, mayo 2010

-Avefría sociable, Valladolid, abril 2010

-Halcón gerifalte asturiano, febrero 2010

-Gambia, 23-31 octubre 2009

-Ola de frío en Cantabria, enero 2010

-Irlanda, últimas días de 2009

-El Hondo y otros sitios, diciembre 2009

-Tailandia, noviembre 2009

-De sur a norte, septiembre 2009

-Piros, agosto 2009

-Galicia, costa y mar adentro. 15 y 16 de agosto 2009

-Córcega. junio 2009

-Pirineo de Huesca pasando por Soria, mayo 2009

-Gaviota de Ross en Alcázar de S. Juan; 28 febrero 2009

-Lanzarote again; 14-16 febrero 2009

-Al encuentro con la gaviota marfil; Francia 30 enero a 1 febrero 2009

-Costa gallega, enero 2009

-Operación lechuza mora, diciembre 2008

-Viaje ornitológico a Argentina, noviembre 2008

-Salida en barco desde Cariño, octubre 2008

-Viaje ornitológico a Israel, septiembre 2008

-Alpes, agosto 2008

-Salida en barco desde Gijón, julio 2008

-Escapada a Menorca, julio 2008

-Viaje relámpago a Canarias, julio 2008

 

 

 

 

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