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Actualización día 01/08/2008

(esta página se actualiza más o menos una vez al mes)

 

 

 

 

ESCAPADA A MENORCA. JULIO 2008

 

A mediados de julio me escapé cinco días a Menorca, una isla en la que nunca había estado anteriormente. El viaje era en plan familiar, de hotel y playa... pero siempre hay algún momento para el pajareo, especialmente a esas primeras horas del día en las que nadie que se encuentre en su sano juicio y de vacaciones acostumbra a estar despierto.

Lo primero que me sorprendió fue el buen estado de conservación de la isla. Los menorquines han sabido alcanzar el equilibrio adecuado entre el mantenimiento del medio natural y la explotación turística. Me alegra poder decir que ésta última no resulta agobiante, y que las infraestructuras destinadas al turismo están limitadas a unas determinadas zonas, permaneciendo el resto de la isla dedicada a la ganadería y a otros aprovechamientos tradicionales. Asimismo, las playas no se encuentran masificadas y aún es posible encontrar, si se camina un poco, pequeñas y tranquilas calas perdidas entre los acantilados.

Nos alojamos en el Arenal del Castell, una pequeña urbanización en el nordeste de la isla, desde donde se alcanza con facilidad las zonas ornitológicas más interesantes, situadas entre S'Albufera d'Es Grau y el faro de Cavalleria. La primera es un lago litoral de considerable superficie, aunque de orillas algo abruptas, que alberga anátidas y podicipédidas, pero no parece demasiado adecuado para los limícolas salvo en áreas muy concretas. El segundo es un cabo rocoso que se adentra en el mar, hacia el norte,  en donde se pueden ver algunas especies rupícolas y además es posible deleitarse con la contemplación lejana de las pardelas. En las cercanías de este lugar hay otra pequeña zona palustre denominada la Bassa de Lluriac, que resulta muy interesante para limícolas, ardeidas y demás aves acuáticas, aunque es de propiedad privada y sólo puede ser observada desde la carretera.

Brazo arenoso cubierto por un pinar entre la Albufera y la playa de Es Grau.

 

Área cercana al faro de Cavalleria.

 

Balsa de Lluriac

 

El burro que protege el acceso a la zona anterior, con quien mantuve una conversación muy poco amigable.

 

Pese a que la época escogida no es la más adecuada para el birdwatching, y a que Menorca no presenta tampoco grandes endemismos orníticos, pudimos ver algunas de las aves más representativas. A continuación presentamos las especies más comunes o típicas de la isla.

 

Cormoranes moñudos de la subespecie desmaresti. Cabo de Cavalleria.

 

Águila pescadora. El mismo individuo visto desde abajo y desde arriba. Bassa de Lluriac.

 

Alimoche, observado en Torretrencada.

 

Milano real, en Torretrencada.

 

Aguililla calzada de fase oscura. Bassa de Lluriac.

 

Gaviota de Audouin adulta en Es Grau.

 

Gaviota patiamarilla juvenil, en el puerto de Ciutadella.

 

Tórtola común, bastante abundante en la isla. Es Grau.

 

Vencejo pálido, abundante en la isla. Este ejemplar fue fotografiado en la zona del cabo de Favaritx.

 

Cogujada montesina, también abundante en las zonas yermas.

 

Ceba de un pollo volandero de roquero solitario, en el cabo de Cavalleria.

 

Juvenil de roquero solitario. Faro de Cavalleria.

 

Juvenil de tarabilla común. Es Grau.

 

Papamoscas gris de la subespecie balear.

 

Curruca cabecinegra, macho. Una de las especies más abundantes de Menorca.

 

Ejemplar adulto de alcaudón común, perteneciente a la subespecie badius.

 

Gorrión común.

 

Lagartija italiana, muy común en la isla.

 

Y para terminar, un curioso ejemplar de simio salvaje, muy huidizo y escondedizo.

 

 

Entradas anteriores:

-Viaje relámpago a Canarias, julio 2008

 

 

 

 

 

 

 

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