Entre el 14 y el 16 de febrero realizamos una nueva
escapada a Lanzarote, con la finalidad principal de intentar fotografiar a
la pardela chica por enésima vez... Y por enésima vez volvimos a fracasar
en el intento. Ni en la salida en barco que organizamos el día 14 ni en la
varias horas que dedicamos a la observación desde la costa fuimos capaces
de divisar un solo individuo. Nos tuvimos que conformar con escuchar su
inconfundible reclamo, ya de noche, desde la costa del Parque Nacional de
Timanfaya, en donde también encontramos restos óseos de un ejemplar muerto
probablemente el año anterior. Coincidimos estos días en la isla Juan
Sagardía, Carlos Sánchez, Roger Tidman y un servidor.

Isla de Montaña Clara
Hay que decir que el tiempo no fue demasiado favorable
para el sea-watching debido al fuerte oleaje y al excesivo viento
procedente del nordeste. Aún así resultó sorprendente la presencia de
multitud de gaviotas tridáctilas, que vimos con frecuencia desde la
embarcación, y que contamos casi por docenas desde el faro de Punta
Pechiguera, llegando incluso a divisar algunos ejemplares sobrevolando la
línea de costa, en la proximidades de El Golfo. También fue digna de
mención la ya apreciable cantidad de pardelas cenicientas, recién
regresadas de sus cuarteles de invernada, y la aparición esporádica de un
págalo grande adulto, especie poco frecuente por estos mares, frente al
islote de Montaña Clara. Frente a este último lugar pasó además fugazmente
un águila pescadora transportando un sargo de gran tamaño en sus garras.

Gaviota tridáctila adulta en vuelo.

Gaviota tridáctila adulta posada en el
mar.

Gaviota tridáctila juvenil en vuelo.
El interior de Lanzarote, por otra parte, se encontraba
verde y florido, como muy pocas veces se había visto en los últimos años,
debido a las relativamente abundantes lluvias del invierno. Aprovechamos
así para fotografiar las húbaras sobre un inusual fondo multicolor, y las
terreras marismeñas, totalmente entregadas a sus tareas reproductivas.

Macho de húbara.

Terrera marismeña cantando
Como otras observaciones de interés destacaríamos una
focha vulgar junto a un silbón europeo en el campo de golf de Tias, ambas
especies muy poco frecuentes en la isla. En la costa de Arrecife había
también 4 gaviotas cabecinegras de primer invierno (una de ellas anillada)
y un buen bando de charranes patinegros, junto con varias especies de
limícolas y un par de espátulas juveniles.

Espátulas juveniles

Ostrero en vuelo.

Silbón europeo en vuelo.

Juvenil de gaviota cabecinegra con anilla
verde [1X5]