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AL ENCUENTRO CON LA GAVIOTA MARFIL

 

Un juvenil de gaviota marfil (Pagophila eburnea) llevaba más de una semana viéndose cerca de la localidad de Arcachon, en el sudoeste de Francia. Dada la rareza de la especie y su aparición en una localidad tan meridional y tan cercana a la frontera española, decidimos ir a intentar localizarla el fin de semana entre el 30 de enero y el 1 de febrero. Hasta allí nos desplazamos un equipo de aguerridos ornitólogos constituido por los siguientes miembros: Ana Narciso, Ángel González Mendoza, Antonio Ceballos, Juan Sagardía y Miguel Rouco.

Las coordenadas para localizarla se habían hecho públicas a través de un conocido foro ornitológico de Internet, así que con la ayuda de un receptor GPS la llegada al sitio exacto no ofrecía mayor dificultad. En la mañana del sábado 31 de enero, poco después de aparcar en la zona más concurrida del puerto de Larros, en el pueblo de Gujan-Mestras, al este de Arcachon, comprobamos con gozo que la gaviota marfil se hallaba descansando sobre una de las abundantes plataformas para el cultivo de ostras, tan frecuentes en la región. Alrededor de esa zona permaneció todo el día, atraída seguramente por el abundante recurso alimenticio, alternando estancia entre su lugar de alimentación y su lugar de reposo. Allí también nos congregamos un nutrido número de ornitólogos de diversas nacionalidades, entre los cuales había una buena representación de españoles (de los cuales preferimos ahora omitir los nombres por miedo a dejarnos alguno en el tintero). He aquí algunas fotos de este primer invierno de Pagophila eburnea.

 

 

 

 

Compartiendo el mismo recurso trófico se hallaban en la zona tres gaviones hiperbóreos (Larus hyperboreus), dos de segundo invierno y uno de cuarto invierno, cuyas fotos adjuntamos a continuación:

 

Gavión hiperbóreo de segundo invierno, junto a la gaviota marfil.

Gavión hiperbóreo de segundo invierno, el mismo ejemplar de la foto anterior.

Gavión hiperbóreo de segundo invierno, segundo ejemplar.

Gavión hiperbóreo de segundo invierno, el ejemplar anterior en vuelo.

Gavión hiperbóreo de cuarto invierno

 

La bahía de Arcachon constituye además un excelente refugio para aves acuáticas en general. Varios miles las barnaclas carinegras (Branta bernicla) y otras anátidas como cisnes vulgares (Cygnus olor), tarros blancos (Tadorna tadorna), etc, además de diversos limícolas se encontraban invernando en el lugar:

Cisnes vulgares sobrevolando un bando de barnaclas carinegras.

Bando de cisnes vulgares.

Barnacla carinegra.

Cisne vulgar.

 

Otras aves destacables presentes en la zona fueron un puñado de gaviotas enanas (Larus minutus), un par de gaviotas canas (Larus canus) y una garceta grande (Casmerodius albus).

Gaviotas enanas adultas y juvenil (esquina inferior derecha).

Gaviota cana de primer invierno.

Gaviota cabecinegra de primer invierno.

Garceta grande.

 

Ese día aún nos depararía una nueva sorpresa al caer la tarde. El azar quiso que nos reencontráramos con otro de los equipos de birdwatchers españoles que se encontraban en la zona, compuesto por Antonio Gutiérrez, Ignacio Torres, Javier Cañadas y Pablo Gutiérrez, a quienes ya habíamos visto por la mañana. Acababan de observar nada menos que una gaviota polar de la subespecie canadiense kumlieni, y amablemente nos guiaron hasta ella. He aquí una foto de ese ejemplar:

 

La noche del sábado al domingo pernoctamos en un agradable hotel de Capbreton (Hôtel de l'Ocean), justo al lado del puerto. Así, el domingo por la mañana dedicamos un rato a la observación de aves marinas desde este lugar. Resultó  impresionante la congregación de gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla) en el puerto, especie que nunca antes había tenido tan cerca:

 

Mirando al mar aparecieron otro par de sorpresillas. La primera fue una gaviota polar (Larus glaucoides), esta vez de la subespecie nominal, un segundo invierno, que se encontraba nadando junto a otras gaviotas. La segunda fue un colimbo chico (Gavia stellata), que pudimos contemplar desde relativamente no muy lejos.

Gaviota polar en Capbreton.

Colimbo chico.

A media mañana nos dirigimos hacia la localidad de St Martin de Seignanx, ya cerca de la frontera española, en donde buscamos sin éxito al águila moteada que resultaba habitual en el lugar durante el invierno. Sí que vimos, sin embargo, otras aves interesantes, como un ibis sagrado, abundantes espátulas, grullas, una garceta grande, cigüeñas, gansos, azulones, frisos, rabudos, cucharas, cercetas comunes, silbones, fochas, zarapito real, avefrías y un largo etcétera. Desde ahí emprendimos el regreso a casa hacia la mitad de la tarde del domingo.

Lago de St Martin de Seignanx

 

Garceta grande

Ibis sagrado

Grullas

Zorzal alirrojo

 

 

 

 

Entradas anteriores:

 

-Costa gallega, enero 2009

-Operación lechuza mora, diciembre 2008

-Viaje ornitológico a Argentina, noviembre 2008

-Salida en barco desde Cariño, octubre 2008

-Viaje ornitológico a Israel, septiembre 2008

-Alpes, agosto 2008

-Salida en barco desde Gijón, julio 2008

-Escapada a Menorca, julio 2008

-Viaje relámpago a Canarias, julio 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

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