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OPERACIÓN LECHUZA MORA

 Últimos días del 2008

 

En la expedición a Marruecos del pasado mes de marzo (ver aquí), una de las aves que no fuimos capaces de localizar fue la mítica lechuza mora. Y, como quiera que también se trataba de una de las especies más deseadas, en aquel entonces dejamos abierta la posibilidad de realizar una breve escapada al país vecino durante el invierno con el fin de darnos una nueva oportunidad para encontrarla.

Pensando en ello, y aprovechando que disponíamos de algunos días libres entre Navidad y Año Nuevo, Antonio Ceballos y yo planeamos, casi de improviso, una razzia a los humedales del norte de Marruecos. Nuestro objetivo sería el de observar esta especie, pero también el de disfrutar de algunas jornadas de relajado pajareo por la zona. Decidimos viajar por carretera, a bordo de nuestra amiga "Vanellus", una cámper perfectamente equipada para este tipo de escapadas, que nos permitiría gozar de una cierta independencia, al no depender de hoteles ni de horarios de restaurantes.

La salida tuvo que ser demorada 12 horas por culpa de un inoportuno e impertinente dolor en la muela del juicio que me obligó a realizar una visita de urgencia al dentista, pero finalmente partimos. Viajamos desde Salamanca hasta Algeciras (7 horas), y allí pernoctamos con la intención de embarcarnos en el primer ferry de la mañana hacia Tánger.

 

Trayecto realizado

Por supuesto, aprovechamos la travesía del estrecho para observar aves marinas desde la cubierta del barco, aunque sólo vimos unos cuantos alcatraces, algunas gaviotas cabecinegras y un solitario págalo grande. Una vez en nuestro querido país vecino del sur pasamos el engorroso trámite de la salida del puerto y nos dirigimos hacia Mulay Bousselham, no sin antes compartir un rato muy entretenido en Tánger con un corrupto policía marroquí, al que tuvimos que regatear una multa por una inexistente infracción de tráfico  (¡Dios, qué país...!).

Alcatraz, estrecho de Gibraltar.

                     Págalo grande, estrecho de Gibraltar.

Lamentablemente, las predicciones meteorológicas no eran muy halagüeñas estos días, y la lluvia y el mal tiempo fueron una constante; además, la pluviosidad había sido muy alta durante la primera parte de diciembre, y los campos se encontraban inundados, imposibilitando prácticamente la circulación fuera de las vías asfaltadas. Por eso, nada más llegar al camping "Flammant", frente a la Merja Zerga (que, por cierto, quiere decir "laguna azul") en Mulay Bousselham (unos 150 km al sur de Tánger), optamos por la solución más sencilla para cumplir nuestro principal objetivo: llamamos por teléfono al legendario Hassam Dalil, el famoso guía ornitológico que lleva más de veinte años enseñando las aves de este lugar a los visitantes extranjeros  (teléfono 068434110, por si alguien lo necesita). Esa misma tarde a última hora, Hassam nos llevó a la pequeña localidad de Mesbah, al sur de la Merja Zerga. Allí, en una junquera no demasiado extensa junto al poblado, tuvimos la suerte de observar hasta nueve lechuzas moras, algunas de ellas bastante confiadas, que hubiéramos podido fotografiar de maravilla de no ser por la escasa luz reinante. Nos llamó la atención la gran humanización de su hábitat, ya que eran bastantes las personas (sobre todo niños) y animales domésticos (sobre todo vacas) los que se encontraban alrededor y dentro del área habitada por las lechuzas, y varias también las chabolas de los lugareños construidas casi en los límites de la zona húmeda. La dinámica poblacional de esta especie ha manifestado un continuo descenso en los últimos años en el lugar y, actualmente, según Hassan, quedan aproximadamente unas 50 parejas en todo Marruecos, siendo muy probable que se extingan de este país, y por lo tanto de todo el Paleártico, antes de los próximos 20 años.   Ahí van algunas de las fotos que conseguimos de estas magníficas aves:

Lechuza mora en su hábitat.

 

Lechuza posada vigilante sobre una estaca.

 

Otros individuos posados en diferentes posturas.

 

Lechuza mora en vuelo, mostrando las partes inferiores y patrón de la cola.

 

En vuelo, lateral, mirando al fotógrafo.

 

En vuelo, lateral, mostrando parte superior.

 

          Una vez cumplido nuestro principal objetivo, nos dedicamos a observar aves sin estrés durante los siguientes días. Como en la Merja Zerga el birdwatching desde tierra no es demasiado placentero debido a las grandes distancias de observación y a la alta densidad de población, centramos nuestra actividad en otro humedal más pequeño pero mucho más cómodo y manejable: el lago de Sidi Burhaba, situado unos 60 km más al sur. Allí pudimos redactar la siguiente lista de especies de aves acuáticas:

-Somormujo lavanco Podiceps cristatus. Un ejemplar.

-Zampullín común Tachybaptus ruficollis.

-Cormorán grande Phalacrocorax carbo.

-Garcilla bueyera Bubulcus ibis. Varios miles.

-Garceta común Egretta garzetta.

-Garza real Ardea cinerea.

-Cigüeña común Ciconia ciconia.

-Ánade azulón Anas platyrhynchos. Sólo un pequeño grupo.

-Ánade friso Anas strepera. Escasos ejemplares.

-Ánade rabudo Anas acuta. Escasos ejemplares.

-Pato cuchara Anas clypeata. Muy abundante.

-Cerceta pardilla Anas angustirostris. Sólo 3 ejemplares.

-Cerceta común Anas crecca. Un grupo numeroso (unas 50) pero localizado en la cola de la laguna.

-Porrón común Aythya ferina. Algunas aves.

-Pato colorado Netta rufina. Muy abundante, especialmente en la cola de la laguna (más de un centenar de aves).

-Porrón pardo Aythya nirocca. Una veintena de ejemplares, aproximadamente.

-Porrón moñudo Aythya fuligula. Escasos ejemplares.

-Aguilucho lagunero Circus aeruginosus.

-Gallineta común Gallinula chloropus.

-Focha común Fulica atra. Abundante.

-Focha moruna Fulica cristata. Bastantes aves mezcladas con las fochas comunes (quizá 20 ó 30).

-Calamón Porphyrio porphyrio. Sólo localizado un ejemplar.

-Gaviota reidora Larus ridibundus. Escasos ejemplares.

-Gaviota patiamarilla Larus michahellis. Muy abundante.

-Gaviota cabecinegra Larus melanocephalus. Varias aves (al menos 3), mezcladas con las demás gaviotas.

-Gaviota de Audouin Larus audouinii. La segunda gaviota más abundante, quizá un centenar de ejemplares.

 

Otras aves interesantes fueron elanio común, bulbul naranjero y urraca (subespecie norteafricana). Al atardecer intentamos localizar alguna lechuza mora en las zonas que nos parecieron más apropiadas, pero, al igual que en el viaje de marzo, no tuvimos éxito. Para añadir a la lista general de aves acuáticas, en otros humedales más al norte observamos bandos de espátulas y grullas, y también ostreros y zarapitos reales. Ilustramos a continuación algunas de las fotografías más destacables, las primeras de las cuales fueron obtenidas gracias a una pasajera mejoría del tiempo:

Focha moruna en Sidi Burhaba.

 

Macho de aguilucho lagunero, en Sidi Burhaba.

 

Urraca (subespecie norteafricana) en Sidi Burhaba.

 

Pareja de porrones pardos, en Sidi Burhaba.

Dos cercetas pardillas junto a cercetas comunes y pato cuchara

Calamón comiendo en la orilla del lago de Sidi Burhaba.

Gaviota de Audouin, Sidi Burhaba.

 

Aunque teníamos previsto pasar más días en Marruecos, el mal tiempo reinante y las aún peores previsiones meteorológicas nos convencieron para marcharnos algo prematuramente. Abandonamos el país vía Ceuta, no sin antes aprovechar nuestra breve estancia en esta ciudad para apuntar el ratonero moro en nuestra lista de aves española. De este último adjuntamos a continuación unas fotos testimoniales.

Ratonero moro en Ceuta (zona del Desnarigado).

 

 

 

 

Entradas anteriores:

-Viaje ornitológico a Argentina, noviembre 2008

-Salida en barco desde Cariño, octubre 2008

-Viaje ornitológico a Israel, septiembre 2008

-Alpes, agosto 2008

-Salida en barco desde Gijón, julio 2008

-Escapada a Menorca, julio 2008

-Viaje relámpago a Canarias, julio 2008

 

 

 

 

 

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