EL HALCON DE ELEONORA

 

 

    El halcón de Eleonora es, sin duda, el ave más espectacular de las que crían en Alegranza. Su extraordinaria abundancia se debe a la facilidad con la que encuentra alimento, en base al importante paso migratorio de pequeños pajarillos que sustenta el islote.

    El grueso de la población de esta especie se encuentra en la vertiente sur de La Caldera, y también nidifica de forma importante en Montaña Lobos, La Atalaya y La Rapadura. Actualmente está siendo realizado un censo de parejas nidificantes, pero es probable que se supere con creces la cifra de 100 nidos, lo que quiere decir que, en el mes de octubre, unos 500 halcones surcarían los cielos de Alegranza, sembrando el terror entre los exhaustos paseriformes que llegan a la isla; es decir, ¡una densidad de unas 50 aves por km2!

 

Halcón de Eleonora de fase clara en un posadero

 

Este halcón es un ave eminentemente ornitófaga que ha adaptado su fenología reproductora a la época de paso de sus presas. A principio de septiembre, la mayoría de los nidos tienen dos o tres pollos de entre una y tres semanas de edad. Una vez terminada la cría, hacia finales de octubre, ellos mismos emprenden también un viaje migratorio que les llevará hasta África oriental y Madagascar, regresando posteriormente a sus cuarteles de cría en mayo y junio.

 

Diversos halcones de Eleonora en vuelo

 

En varias ocasiones pudimos comprobar la maestría con la que dan caza a sus presas. Suelen patrullar la línea de costa en parejas y, cuando divisan a un aterrorizado pajarito escondido en la vegetación, uno de los halcones emprende un vuelo rasante para obligarle a salir volando de su escondrijo, mientras que el otro espera al acecho a mayor altura y es el que le da muerte.

Halcón de Eleonora que acaba de capturar a una lavandera boyera

 

Viendo la perfección y el ahínco que muestran estas rapaces durante la caza, casi se podría decir que realizan esta actividad por placer más que por necesidad. Lo atestigua el hecho de que suelen capturar muchas más presas de las que necesitan, acumulando las sobrantes en las proximidades de los nidos, en zonas de "despensa", en donde no paramos de encontrar cadáveres de avecillas devoradas sólo parcialmente o apenas sin tocar. En una somera revisión que efectuamos durante un par de horas, hallamos restos de mosquiteros musicales, zarceros comunes, currucas zarceras, alcaudones comunes, lavanderas boyeras, ruiseñores comunes, papamoscas cerrojillos, codornices e incluso una curruca mirlona y una buscarla pintoja, ambas consideradas rarezas para Canarias.

 

Alcaudón común joven, intacto

Curruca mirlona (izquierda) y buscarla pintoja (derecha)

Zarcero común devorado

Curruca mirlona intacta

 

Otro de los aspectos en el que nos sorprendieron estas aves fue el de su pulcritud. Los Eleonoras se bañan a diario en agua dulce, actividad que realizan de forma muy cuidadosa. Para ello utilizan la presa situada en las proximidades de El Veril, en el sur de la isla. Unos hides colocados estratégicamente nos permitieron fotografiarlos en esta actitud.

 

Halcones de Eleonors en su aseo diario.

 

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